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Kailash Satayarthi: "No existe el compromiso de hacer cumplir el derecho a la educación"

Kailash Satayarthi: "No existe el compromiso de hacer cumplir el derecho a la educación"

Hay más de 100 millones de niños en todo el mundo que no pueden ir a la escuela cada día porque son pobres. De ellos, el 55% son niñas.

Estos son sólo algunos datos que maneja Kailash Satayarthi, un activista indio que lidera la Campaña Mundial por la Educación (CME), un movimiento formado en 1999 por distintas organizaciones no gubernamentales como Intermón-Oxfam o Ayuda en Acción.

Según la ONU, el 2015 es el año fijado para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Para entonces, Satayarthi y los suyos quieren haber conseguido que todos los niños puedan acceder a la educación primaria. “Nuestra prioridad es exigir a los gobiernos el acceso a la educación de todos los ciudadanos”, explicó Satayarthi esta semana en Madrid.

La Campaña Mundial por la Educación se muestra crítica con la escasa implicación que muestran el Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en tareas tan cruciales como la mejora de la inversión global en educación: “No hay un compromiso global para hacer cumplir el derecho a la educación, algo que figura en la Declaración de los Derechos Humanos”, denunció.

Durante los últimos años, se han celebrado varias conferencias internacionales para favorecer la educación en todos los puntos del planeta, pero no han acabado de conseguir que las agendas y los compromisos que se anuncian en estos foros acaben por cumplirse.

Los portavoces de la Campaña Mundial por la Educación han alertado, también, que es necesario aumentar el número de profesores de educación primaria. Hoy por hoy, hay 26 millones de docentes en esta primera etapa escolar en todo el mundo, pero se necesitan 18 millones más para satisfacer la demanda educativa mundial, una demanda necesaria no sólo para disminuir el nivel de analfabetismo de las zonas más deprimidas del planeta, sino para favorecer, entre otros puntos, la disminución de los casos de SIDA gracias a las campañas educativas.

“La educación no es un juego, es un asunto de vida o muerte para muchas personas. Por eso mismo necesitamos de la movilización social; no podemos quedarnos sentados esperando a que los gobiernos lo hagan todo”, concluye Satayarthi.

El poder educativo del cine

La Dirección General de Tráfico prepara un nuevo método para fomentar la educación vial en varias ciudades del extrarradio madrileño. Esta nueva experiencia piloto se está materializando en el rodaje de dos cortometrajes en las ciudades de Fuenlabrada y Pedrezuela. Ambas películas nacen con el objetivo de ser una herramienta más para que las policías locales de estos dos municipios enseñen de manera clara y representativa las normas que deben seguir los más pequeños a la hora de pasear por la calle.

Los contenidos del curso de educación vial no sólo irán dirigidos a los niños. En realidad, el hecho de que la DGT y estos dos consistorios hayan apostado por la fórmula del cortometraje como soporte educativo pretende dar un mayor protagonismo a los padres. Sobre ellos recaerá gran parte de la responsabilidad de que todo lo que vean sus hijos en estas dos películas, en las que se recrean situaciones de la vida real como atropellos o accidentes, sea interiorizado por sus hijos.

Después del fracaso de las anteriores campañas publicitarias, la DGT confía ahora en el poder educativo del cine y en la colaboración de las familias para que las futuras generaciones conozcan de primera mano cómo moverse por la ciudad.